«El mayor servicio que podemos dar a la sociedad es formar ciudadanía crítica»

El profesor José Luis Belver y la ONG MÁSPAZ colaboran en la formación sobre seguridad en internet a adolescentes.

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Xuan García Vijande
Xuan García Vijande
Comunicador, barman, músico. Redactor musical en Cuarto y mitad.

Si paráramos a gente al azar y les pidiéramos que describieran la universidad, casi todo el mundo diría lo mismo. Hablarían de una clase magistral en la que alguien, desde una tarima, ofrece una conferencia de cuarenta y cinco minutos sobre el Bosón de Higgs o el Derecho Procesal. No sería una imagen equivocada, pero sí dejaría fuera del foco otro tipo de actividades que, desde hace años, ocurren en la Academia. Esta, cocinada en el Campus de Llamaquique entre la Facultad de Formación del Profesorado y la ONG MÁSPAZ, es una de esas experiencias.

La comunión del centro universitario y la entidad sin ánimo de lucro se materializa en acciones en las que el alumnado de primero de carrera toma las riendas de su formación con actividad práctica en institutos asturianos. Desde la interdisciplinariedad entre disciplinas que pareciera que no iban a tener relación, el alumnado moviliza conocimientos a través de metodologías innovadoras.

El resultado es un proyecto de aprendizaje-servicio, un mecanismo de devolución a la sociedad, de conexión entre el aula universitaria y su entorno. «El mayor servicio que podemos dar a la sociedad es formar ciudadanía crítica y buenos profesionales», así lo expresa José Luis Belver, docente de la institución. «Los rectores, los candidatos, hablan de que la Universidad debe ser motor de la sociedad» pero, añade, «debemos ir por la misma carretera».

El profesorado ejerce de guía del alumnado de primero, víctima de la frustración típica del paso del bachiller a la Universidad. Este proyecto sirve, según Belver, para dar otra imagen de la Academia que engancha al estudiantado y visibiliza otras formas de hacer las cosas. «Sería más fácil ir a dinámicas de clase magistral», nos cuenta, «pero si queremos formar a futuros ciudadanos de la sociedad, no podemos seguir haciendo lo mismo buscando resultados diferentes».

Esta innovadora metodología, aunque no novedosa —«ya hay mucha literatura sobre ello»— tocó tierra un año más esta semana. En concreto, en los IES de La Ería y el Pérez de Ayala. El profesor universitario nos revela que recibió un mensaje de una profesora del centro: al marcharse, el alumnado preguntaba cuándo volverían. «No hay mejor feedback que ese». En los dos centros ovetenses desarrollaron talleres en los que se enseñaba un uso y consumo crítico de las tecnologías de la información, las redes sociales y la Inteligencia Artificial.

«Te guste más o menos, la tecnología está ahí y no se va a marchar». Ante este hecho, Belver plantea una problemática: Al salir de las aulas, los alumnos están «todo el día» con tecnología. «Si dentro de las aulas no les formamos, van a ser otros quienes ocupen ese papel», y señala a las «grandes multinacionales». En todo caso, pone un pero, porque el sistema tiene un límite. «Corremos el riesgo de desbordar la escuela». Es en este precario equilibrio en el que se mueven, donde se conjugan si asumir esa alfabetización mediática, el cómo hacerlo y con qué recursos afrontarlo.

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