Hace 89 años los golpistas franquistas asesinaban al alcalde de Grau, Carlos Barredo, y su acompañante, el empleado municipal Santiago Sánchez.
Carlos era abogado. Su hermano menor Óscar odontólogo. Su familia tenía medios económicos, procedentes de sus antecesores en la emigración americana.
Carlos pertenecía al partido de la burguesía republicana, Izquierda Republicana. Óscar, participaba del Partico Comunista, y había tenido alguna participación en la Revolución del 34. Tras el golpe militar y la guerra, fue integrante de la defensa de la legalidad republicana, y falleció en combate a los fascistas.

El asesinato de Carlos fue un 5 de agosto, y en esta fecha se ha procedido, hoy, al reentierro, ya que los dos hermanos habían sido enterrados en secreto, y las investigaciones de los últimos años han podido determinar el paradero de sus restos.
Un reconocimiento y reparación que no pudieron tener en su día.
El actual alcalde, Trabanco, había emitido un bando municipal, con invitación a las actividades.
Una Asociación Memorialística lleva el nombre del alcalde asesinado, que pese a pertenecer a una familia acomodada, tenía fuertes convicciones democráticas republicanas.
“Vida, muerte y resurrección de los hermanos Barredo” es el título de la jornada que precedió al homenaje.
Hoy la charanga Ventolín ha acompañado con sus ritmos el homenaje democrático, con presencia de numerosos alcaldes y alcaldesas, y representación del gobierno asturiano.
José Sierra fue el primer alcalde elegido tras la dictadura, y ha sido catalogado como el nexo natural en la alcaldía, entre Barredo y Sierra, entre la República democrática y la democracia posterior al franquismo.
Hoy le pillaba por sorpresa que tuviera de intervenir en el cementerio municipal. Su impronta ha sido decisiva en la comunicación con los familiares y su secreto, y después de ser alcalde, investigando y promoviendo las investigaciones, hasta feliz término.
El actual alcalde, Trabanco, ha cerrado las intervenciones (antes de que las nietas de los Barredo procedieran a destapar la placa en Memoria de su abuelo y su tío abuelo).
Trabanco ha apelado a la ley de Memoria y su utilidad, y ha rechazado la pretensión de la derecha y la extrema derecha de cargársela. Ha recordado los “tiempos actuales”, en que su predecesor Barredo, sin duda, estaría denunciando el genocidio en Gaza, y rechazando el desmesurado gasto militar, o coincidiendo con Julio Anguita cuando decía “malditas sean todas las guerras y los canallas que las hacen”.
El alcalde ha invitado a visitar después, a la entrada del cementerio, el espacio, digno, habilitado para recibir los restos de las exhumaciones (61 víctimas) que se están llevando a cabo en la fosa del Rellán.
Flores, banderas republicanas, abrazos, emociones, y el “Asturias patria querida”, para concluir una actividad hermosa, que ha devuelto dignidad y memoria, y tranquilidad, en el duelo colectivo por dos figuras clave en la historia del concejo de Grau.
El alcalde Trabanco concluía con una cita a José Saramago: “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”.



























