El pequeño comercio vive tiempos difíciles. La proliferación de grandes superficies, el envejecimiento y la despoblación, la inflación desbocada de los últimos años, el auge del consumo online…, parecen haber provocado una tormenta perfecta que amenaza con arrasarlo.
Prácticamente todos los días baja una persiana que no vuelve a subir. Resulta desgarrador ver cómo las tiendas de toda la vida, las de confianza, las que tenemos debajo de casa, están cerrando sus puertas.
Y no es lo que queremos. La apuesta de CCOO por el comercio de proximidad está recogida en uno de los ejes de nuestra campaña Vamos facelo: queremos pueblos, barrios y ciudades de la gente y para la gente, con un comercio de proximidad que los llene de vida y que no sea aplastado por los intereses de grandes multinacionales, que además nos precarizan y no aportan al sostenimiento del sistema en condiciones de igualdad. Tenemos que volcarnos en el comercio local, para que vuelva a ser un pilar de nuestra comunidad.
Lo que menos necesita nuestro pequeño comercio, lo que menos necesitamos son más gigantes que aplasten los locales que han logrado sobrevivir. Por eso rechazamos la instalación de Costco (una multinacional estadounidense de la distribución) en el centro de Asturies.
Hay muchas razones. Con 15 grandes superficies para una población de un millón de personas, somos la quinta autonomía con mayor número por habitante. En la misma ecuación habría que poner las 2.649 tiendas que nuestra comunidad ha perdido entre 2013 y 2023, según datos de UPTA.
El aumento indiscriminado de grandes superficies puede derivar además en colapso, no solo del pequeño comercio sino del resto de empresas de servicios que ya existen en la región, especialmente de muchos supermercados.
Hay otro problema. Parece evidente (teniendo en cuenta el tamaño, la ubicación pretendida y el modelo de negocio de Costco) que su apertura aumentaría exponencialmente el transporte rodado, lo que podría provocar un importante problema circulatorio y de contaminación, al sumarse al tráfico que ya genera Amazon en la misma ubicación.
Tampoco podemos olvidar que estas grandes multinacionales de la alimentación y la distribución tienen recursos para imponer políticas comerciales agresivas frente al comercio de proximidad, que se ve ante una desventaja insalvable.
Por si fuera poco, nada justifica cambiar la normativa para favorecer la instalación de Costco en un área industrial, como la de Bobes en Siero, prevista para acoger polígonos, parques empresariales, almacenes o empresas dedicadas a la obtención y transformación de materias primas. Cuestiones que sí son estratégicas para nuestro desarrollo económico.
Las actuales Directrices Sectoriales de Equipamiento Comercial, que rigen en Asturies desde 2010, y que van ser modificadas en los próximos meses -el Ejecutivo ya ha presentado un documento que está recibiendo alegaciones- nacieron precisamente con el objetivo de lograr una distribución equilibrada de las superficies comerciales y velar por el acceso de la ciudadanía al comercio de proximidad seguro y saludable. Rebajar además las exigencias supondría un retroceso en la planificación urbanística y comercial de Asturies, promoviendo en la práctica una legislación a la carta para las grandes multinacionales sin arraigo en nuestra comunidad autónoma.
En Asturies tienen que decidir los poderes públicos y el diálogo social, no las multinacionales. Y en ese sentido nos da una cierta tranquilidad que el “Documento de Avance para la modificación de las Directrices Sectoriales de Equipamiento Comercial del Principado de Asturias” establezca que los criterios de orientación y ordenación de las directrices no deben ser discriminatorios y estar “justificados por una razón imperiosa de interés general”. Y no es el caso de Costco.
Defendemos el comercio de proximidad porque favorece la vida de barrio, los desplazamientos a pie, y un positivo retorno económico: él nos da de comer y nosotros a él. Por el contrario, los hipermercados y megacentros comerciales incrementan el volumen de transporte, provocan mayor contaminación y, siendo empresas de capital extranjero, los beneficios suelen “volar” hacia sus países de origen.
Pero el pequeño comercio necesita ayuda, de la sociedad y de las instituciones. Por eso hemos comprometido en el acuerdo de concertación medidas para el impulso a la digitalización, la sostenibilidad y el relevo generacional. Queremos lo mejor para el comercio de proximidad porque queremos lo mejor para Asturies.



























