Mientras Barbón defrauda a la izquierda, da alas a la ultraderecha, que como en el caso de las universidades privadas, celebra la decisión: aspiran a la barra libre, y no son los únicos.
El modelo, importado de nuestro gran amigo americano, supuso vincular el consumo con el coche y el empleo de grandes bloques de tiempo en hacer la compra.