En un tiempo en que el diálogo parece estar en riesgo, con la consecuente polarización de ideas y la generalización de la falacia “o conmigo o contra mí”, salvar la Filosofía se hace, si cabe, más necesario que nunca.
Charbonneau abandonó París para ejercer como maestro en un pueblo de los Pirineos, donde escribió una obra crítica con el progreso técnico y económico y se implicó en las luchas ecologistas de la época