Tal vez ya esté todo perdido y Pablo Und Destruktion no lo sabe. En “La Bestia Colmena”, la primera novela del trovador gijonés, una pandilla de marginales y heterodoxos-Tomasín, Manolín el Gitano-se rebela contra el Leviatán político y tecnológico que arrasa con la vida, la libertad y las canciones bonitas. Aún estamos a tiempo, nos alienta Pablo, aún no estamos encerrados del todo en el trabajo alienante, la fibra óptica y la comida precocinada. Pero el libro que me ocupa ahora parte de unas expectativas mucho más sombrías: “Demasiado tarde para estar tranquilos”, reza la cita que encabeza el texto.
Me refiero a “La vida en la tierra. Reflexiones sobre el poco porvenir de estos tiempos”, publicado al alimón por Pepitas de Calabaza y Ediciones El Salmón. Se trata de la primera noticia que tenemos en España del francés Baudouin de Bodinat, un escritor clandestino del que no conocemos más que su seudónimo: ni foto, ni edad, origen o profesión. Es todo un reto enfrentarse a un texto desconociendo la identidad del autor-ese estúpido consuelo de creer saber de antemano a qué atenernos-, y lo es mucho más en un libro como este, que tritura cánones ideológicos y transita por senderos de nadie. Bodinat recurre a esta frase de Theodor Adorno para explicar la bastardía de su pensamiento: “Poner todos los argumentos reaccionarios contra la civilización occidental al servicio de la ilustración progresista”. Malabarismos filosóficos no aptos para intelectos melindrosos, angostos o autocomplacientes.

Al contrario que Pablo Und Destruktion, Bodinat cree que nuestro encierro está consumado desde hace mucho tiempo. No nos queda ya más que embrutecernos con las golosinas del “nihilismo burgués”; achicar la angustia de una existencia mecánica y hueca de sentido o cargar en solitario la cruz de nuestra rebeldía, impotente y patética frente a esta “monumentalidad autoritaria que nos convierte en hormigas”. Bodinat repudia esta vida sintética y administrada, este “presidio de la economía”, esta “racionalidad mercantil” que hace de nosotros un mero apéndice-un recambio, un engranaje-de la maquinaria social. “La vida moderna es como una cruz”, por decirlo en palabras de Und Destruktion.
A ratos cuesta creerse a Bodinat, o cuesta tomárselo en serio. Su tono es a veces muy próximo a la jeremiada, al sermón apocalíptico o a una nostalgia que se presta fácilmente a la caricatura. Tiene también ramalazos de un humor bilioso y perverso, amén de no pocos fragmentos de una clarividencia turbadora e incontestable. “Si recordásemos lo que somos, nuestro vasto pasado lleno de aventuras y lo inesperado que es estar en el universo, esos hermosos atardeceres de luces gloriosas nos empujarían a cometer actos de desesperación; o sea, a unirnos en conspiraciones implacables. Pero no, bajamos la mirada y cada cual vuelve a su casa”.
“La vida en la tierra” divaga entre la literatura y la crítica social, entre el diario personal y la vivisección psicológica del malestar contemporáneo. Un vastísimo catálogo de derrotas, infamias y humillaciones. Bodinat es romántico y científico, sociólogo y poeta. Enemigo del progreso no por reaccionario, sino por libertario, esteta y humanista. Su nostalgia no es la del tradicionalista o retrógado, es más bien la del rebelde consciente de que el poder le ha robado un mundo más bello y más alegre. Bodinat es de la estirpe de los conservadores sabios y hedonistas, esos que serían felices cantando tonada y bebiendo sidra en el extinto “Gijón” de Pablo Und Destruktion.



























