¿Cómo gestionar el lobo desde el ambientalismo?

La inclusión del lobo en ese listado de especies protegidas, acaba con un modelo asturiano bastante exitoso a la hora de lograr equilibrios.

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Ovidio Zapico
Ovidio Zapico
Es diputado regional y coordinador de IU Asturies.

¿Es posible preservar una especie emblemática de la fauna ibérica y garantizar su coexistencia con una actividad tradicional y sostenible como es la ganadería extensiva asturiana? Esa es la pregunta, no perdamos más tiempo en falsos debates ni circunloquios innecesarios. Construyamos desde ella el silogismo que nos lleve a la conclusión afirmativa y determine una postura aceptada por unos y otros, que además debe ser avalada por la mayor parte de la sociedad. Asturias no puede prescindir de una actividad tradicional como es la ganadería extensiva. La inmensa mayoría de la actividad social, laboral y económica de la Asturias rural se vertebra alrededor de este modelo de aprovechamiento ganadero; también del valor añadido de productos como la leche, enmarcado en una interesante actividad como es la quesera. Y así debe seguir siendo.

España no puede prescindir del lobo ibérico


España no puede prescindir del lobo ibérico. Es uno de sus animales totémicos, símbolo de conservación de la fauna y garantía de biodiversidad.
Desde la política se debe dar la solución para lograr esa armonización, necesaria y posible, que permita garantizar la presencia del lobo en nuestras montañas con la actividad ganadera, y por ende, que garantice la posibilidad de desarrollar una vida digna y plena de oportunidades para la ciudadanía asturiana que quiere seguir viviendo y trabajando en el medio rural, y que tan importante se antoja para un mundo menos globalizado y más centrado en la economía de proximidad que la pandemia nos parece exigir.


Por eso me parece incompresible adoptar medidas arbitrarias, alejadas de la Asturias rural y que no generan el consenso necesario como es la inclusión del lobo en ese Listado de especies protegidas, cercenando de manera brusca un modelo de gestión asentado en Asturias desde principios de este siglo y que pese a las dificultades y a aspectos que requieren mejoras, es herramienta útil para alcanzar esos equilibrios necesarios. Y hay un último elemento, muy importante también. Si las posiciones políticas ambientales y de búsqueda de equilibrios se apartan del escenario, otras políticas ocuparán su espacio y cederemos a las posiciones de la derecha más radical e intransigente territorios enteros, votos y lo que es peor, poder para tomar decisiones que van a poner en riesgo ya no solo el futuro de la especie, también el de la propia democracia tal y como la conocemos desde hace ya más de 40 años.

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1 Comentario

  1. Para empezar cuidado con los silogismos y las premisas. Cuidado con la mayor (y sin matices). Hagan numeros y ponganse datos sobre la mesa, hay cientos de miles de cabeza de ganado mayor y menor en a lo largo y ancho de la región incluido el caballlar (que apenas genera empleo y riqueza). El montante de ayudas directas e indirectas al sector es abrumador y esta sancionado(quiere decirse regulado) por toda la arquitectura legal y directivas de la UE(Entre otros y muy importante al caso, El Requisito Legal de Gestión 13.Directiva98/58/CE relativo al protección de animales en las explotaciones ganaderas y otros.) a la que pertenecemos. Visto esto y comparado con el coste en perdidas por daños de lobo en la región incluido el fraude, constatado por el propio Principado(Informe encargado al CECODET) más que un problema, el lobo es un pseudoproblema, una obsesión y la cortina de humo para presionar y ocultar el fracaso de las políticas del sector.Con solo las ayudas de un puñado de ganaderos/as y los gastos contables de asesores del Gob del Principado sobraba para indemnizar a los afectados. Y dicho esto es evidente que no solo es posible la llamada “cohexistencia” sino de obligado cumplimiento por directivas comunitarias. Los problemas del sector, la grave alteración ( sistemica y neoliberal) de los precios de la cadena alimentaria es a donde deberían mirar tanto ganaderos, sus representantes como gestores y políticos que tienen casi toda la responsabilidad sobre su situación. Y por último en este asunto hasta ahora, salvo los satanizados conservacionistas, poco ha dicho el resto de la sociedad(los urbanitas…) tambien tiene participación para decidir que modelo de gestión se quiere y no el que decida solo una parte. Lo público , el interes general entre las que estan valores consagrados constitucionalmente como el derecho al medio ambiente,lo decidimos todos. Los que compran los quesos, los que con sus impuestos sufragan las ayudas al sector y asi sucesivamente. Asturias es algo más que la Asturias ganadera.

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