Caza al maricón

Tras el asesinato en grupo de Samuel Luiz en A Coruña se han producido en Toledo, Melilla, Castellón y Valencia otras agresiones homófobas.

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Nuria Saavedra
Nuria Saavedra
Activista feminista y LGTBI+, trabajadora social y profesora en un instituto de Xixón.

En los últimos meses estamos viendo incrementarse el número de agresiones físicas de personas LGTBI. Tras el cruel asesinato grupal de Samuel Luiz en A Coruña, ha habido otras agresiones denunciadas en Toledo, Melilla, Castellón, Vitoria y Valencia.

A lo largo de la historia, ha habido violencia verbal hacia todas las personas del colectivo LGTBI. La actual escalada de violencia ha aumentado la intensidad de la violencia verbal y la violencia física. Hay que destacar que, en los últimos tiempos, hemos visto cómo la violencia física se ha centrado, especialmente, en las personas jóvenes trans y gais. Y que esa violencia es ejercida, en grupo, mayoritariamente compuesto por hombres, aunque la tendencia indica que cada vez se van integrando más mujeres. Siempre ha habido grupos de homófobos que han buscado víctimas para canalizar su violencia, potenciada por motivos políticos y religiosos. No es algo novedoso, antes no se conocía porque no aparecía en los medios de comunicación y tampoco se hablaba de ello, quedaba en la oscuridad de la noche y en el silencio de la habitación de quien no podía expresar lo que era porque supondría una revictimización.

Según una encuesta realizada por el Ministerio del Interior, solo 1 de cada 10 personas que sufren delito de odio denuncia ante la policía. En el primer semestre de 2021, la policía recibió 610 denuncias, es decir, un 9,3% más que en 2019 (558). Ésta es la cifra más alta desde que se iniciaron las estadísticas sobre delitos de odio.

“Solo una de cada 10 personas que sufren delito de odio denuncian ante la policía”

Ante esta situación, nos podemos preguntar cuáles son las causas del incremento de las violencias hacia el colectivo LGTBI y por qué el aumento de la intensidad. En mi opinión, podríamos establecer tres causas principales: los discursos del odio, la crispación entre partidos y grupos presión que pretende dividir a la ciudadanía y la inestabilidad socioeconómica reforzada por la pandemia.

En relación con los discursos del odio, quiero indicar que no solo el colectivo LGTBI es diana de estos discursos. Veíamos ayer en algún tweet, la intención de relacionar el odio hacia las personas LGTBI con la migración. Esta distorsión de la realidad forma parte de esa política discursiva, que quizás no tenga intención de fomentar la violencia -siendo biempensante-, pero que su señalamiento provoca actitudes y comportamientos violentos hacia las personas y colectivos marcados. El sistema democrático a través de la legislación, ya que el código ético político no tiene capacidad de sanción, debería buscar la fórmula adecuada para limitar el apoyo de todo aquello que es delictivo. Especialmente, en aquellas personas que tienen una función pública y de representatividad institucional con el marco constitucional como referente.

Con respecto a la crispación entre partidos, desde hace más de siete años se lleva trabajando en la elaboración de leyes que puedan proteger y defender los derechos de las personas y familias LGTBI. Todo ello, en un marco de tensión y de dificultad para la gobernanza, donde además se incorporó la ultraderecha -apoyada por el partido conservador y liberal- con la intención de “robar” los derechos ya adquiridos de mujeres, de personas migrantes y racializadas, del colectivo LGTBI, de personas enfermas y discapacitadas, etc…, ha generado mucha inquietud entre la ciudadanía y también en la sociedad civil. Por otro lado, la tirantez -ante los diferentes proyectos presentados en el Congreso- entre los partidos de Gobierno (PSOE y Unidas Podemos) y también entre quienes apoyaron la investidura, así como la proyección de los grupos de presión en el movimiento asociativo y en la ciudadanía. Todo ello ha ido generando múltiples divisiones y conflictos en la sociedad, algunas incluso con expresiones violentas que yo no apoyaré, vengan de donde vengan. La inteligencia emocional tiene que ser el recurso político principal de cualquier personaje público. Las y los personajes públicos no tienen fuerza en sí mismo, somos la ciudadanía quienes les damos poder. Por tanto, tenemos en nuestras manos dar poder -con nuestro apoyo- a quien nos ayuda a crecer como personas y sociedad, o quitar poder a quien nos destruye e impide buscar soluciones reales de convivencia.

La tercera causa que indico es la inestabilidad socioeconómica. Llevamos alrededor de 13 años en un período de crisis económica que ha afectado a los servicios públicos y, por tanto, a la salud biopsicosocial de quienes conformamos esta sociedad, especialmente, de quienes están en una situación de desventaja socioeconómica. Todo ello en una situación de emergencia climática. Todo está interrelacionado. Lo que le ocurre a la naturaleza nos llega a través de la comida, la bebida y lo que respiramos. No solo nos afecta lo que ocurre en nuestro ecosistema más cercano, también lo más lejano. Si los países más empobrecidos no tienen vacunas nos afecta porque se generarán más cepas y no estaremos protegidos con las que vacunas existentes. La tala de árboles en la Amazonía, la lluvia ácida, las explotaciones ganaderas intensivas, los combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas natural), por ejemplo, enriquece a quienes lo compran y poseen, pero nos están enfermando y destruyendo nuestro presente y futuro. Pensaréis ¿qué tiene que ver esto con la caza al maricón? Pues hay que ver quién está financiando esos grupos que van de “caza” o subvencionan esos discursos del odio. Es fundamental analizar quién gana con esta situación y hacia dónde nos lleva. Es importante ser consciente de quién dirige mi vida personal y nuestra convivencia. ¿Soy yo quien decido o deciden por mí? ¿Me dejo llevar y me da igual lo que pase o si es verdad o mentira? Por lo menos, hacernos conscientes de esto. Es un paso esencial.

Pero, sobre todo, amigas, amigos y amigues -aunque tengáis miedo- no demos un paso atrás. No dejemos de darnos la mano, de darnos un beso, de vivir, de defender nuestros derechos. Y a quienes estáis a nuestro lado, no permitáis que nos lo roben, no dejéis que nos maltraten. Sed cómplices de la LIBERTAD.

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