“Oviedo necesita bibliotecas del siglo XXI”

Bea Álvarez es una de las promotoras del movimiento ciudadano que pide la "vuelta a la normalidad" de las bibliotecas y la reapertura de las mismas en las zonas rurales del concejo

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Bea Álvarez es usuaria de un club de lectura en las bibliotecas municipales de Oviedo y una de las promotoras del movimiento de protesta en defensa de este servicio público. Tras participar ayer en una reunión con el ayuntamiento, en la que el equipo de Canteli se comprometió a reabrir próximamente las bibliotecas rurales, habla con Nortes para explicar los motivos de la movilización y sus líneas de actuación a corto plazo.

¿Cuáles son los motivos por los que comenzó esta ola de protestas por la situación de la red de bibliotecas municipales de Oviedo?

Lo que exigimos es la vuelta a la normalidad de las bibliotecas y la reapertura de las bibliotecas de la zona rural. En total, hay unos 8000 vecinos a los que se les está privando de una biblioteca.

Veníamos observando en el último año que pasaban cosas en las bibliotecas. Se habían suspendido las rutas literarias y las presentaciones, y una serie de cosas que nos parecían un poco raras. Se programó una actividad que se llamó “Oviedo escribe” diciendo que las bibliotecas no promocionaban a escritores asturianos, que es una cosa totalmente falsa. Esto pone de manifiesto la falta de conocimiento de este gobierno de la realidad de las bibliotecas. Nosotras en el club de lectura hemos leído a casi todos los autores ovetenses y asturianos que publican.

En el momento en que anuncian que se suspende el contrato de los cuentacuentos, y al día siguiente retiran la gestión de las redes sociales de las bibliotecas, creemos que está pasando algo que va más allá de la pandemia. En ese momento yo hablo con mis compañeras del club de lectura, que somos cerca de 30 personas, a ver si íbamos a quedarnos sin hacer nada.

Siento que tardamos un poco en reaccionar, porque en junio del año 2020 ya hubo usuarias que reclamaron la reapertura de las bibliotecas y no obtuvieron ninguna respuesta. El movimiento surge ahora, pero podría haber surgido hace un año cuando empezaron a hacer cosas que no eran normales. Me siento un poco culpable porque creo que la reacción fue un poco tarde.

Dicen que las bibliotecas de Oviedo tienen un problema de falta de personal

Tenemos once bibliotecas en Oviedo que no tienen personal porque a lo largo de este tiempo hay cuatro personas que se jubilaron. Hay un problema para nutrir de personal a la administración que no tiene sentido. Cuando una persona se jubila no puedes tener previsto cubrir esa plaza, sino que tienes que esperar a que se jubile para sacar la plaza.

Y resulta que tampoco hay gente formada para estar en las bibliotecas, por lo que para contratar a alguien antes tienes que formarlo. Hay falta de previsión por parte del ayuntamiento a la hora de contratar y falta de voluntad política. En este sentido, pensaba que la reunión iba a ir mejor, porque estamos en año preelectoral y a muchos votantes la cultura les importa tanto como la educación o la cultura.

¿Cómo se empieza a fraguar el movimiento?

Pues convocamos una reunión en la que invitamos a escritores, asociaciones de vecinos de Oviedo, a la federación de asociaciones de Trubia, a editores, libreros y cuentacuentos. También nos apoyan desde el principio Ana Taboada, de Somos Oviedo, y Lucía Falcón, del Grupo Municipal Socialista. Antes hicimos una campaña de recogida de apoyos en la que hay gente que está con nosotros, pero echamos en falta a personas, especialmente entre los escritores, que no dieron el paso al frente.

A la primera reunión acudió mucha gente, unas 30 o 40 personas, y se pensó qué podíamos hacer como medida de presión. Se propuso hacer primero la ruta literaria de “Nosotros, los Rivero”. A la semana siguiente se hizo una concentración silenciosa en la plaza del Ayuntamiento, y este sábado hubo un cuentacuentos al lado de la biblioteca de Trubia.

La biblioteca de Trubia, por cierto, comparte espacio con el centro social, que sí está abierto. A lo mejor lo que pasa es que los edificios que albergan a las bibliotecas no son los más adecuados, y esa es otra reivindicación que se lleva haciendo mucho tiempo: que Oviedo necesita bibliotecas del siglo XXI.

¿Qué acciones tienen previstas para las próximas semanas?

Vamos a dar un plazo de una semana para ver si realmente reabren las bibliotecas rurales. Si no es así, convocaremos otra reunión y una nueva línea de actuación puede ser la biblioteca de San Claudio.  Esto es una carrera de fondo y no podemos bajar la guardia.

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