L’Arcu la Vieya, mucho más que una tienda

Más de dos décadas contemplan a este proyecto asambleario y autogestionado, fomentando el comercio justo y el consumo consciente para un modo de vida alternativo.

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en Filosofía por la Universidá d'Uviéu. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.

“Comercio local, ecológico y justo”. Este es el lema que defienden las personas que integran L’Arcu la Vieya, el local social que reúne todo un proyecto asambleario y autogestionado desde hace más de dos décadas. Hemos hablado con varias de sus integrantes, les hemos preguntado por la historia del Arcu y nos han explicado cuáles son sus objetivos y reivindicaciones.

Foto: Alisa Guerrero

L’Arcu la Vieya se fundó hace más de veinte años, allá por 1998. Actualmente, el local se encuentra en Uviéu, en la calle Postigo Alto, y cuentan con una biblioteca popular, un disco duro para compartir películas y música, además de una cocina y un espacio para reuniones. Quienes dieron los primeros pasos tenían bien claro lo que querían: buscar un consumo alternativo, crítico y transformador. Esta alternativa pasaba por fomentar y apoyar a las productoras y cooperativas locales, de cercanía, siempre basado en el comercio justo y fortaleciendo las relaciones entre el campo y la ciudad. “De aquella, éramos prácticamente los únicos que apostábamos por un comercio alternativo”, nos cuentan.

Foto: Alisa Guerrero

Ya desde sus inicios, la gente del Arcu demostraba su creatividad a la hora de ofrecer actividades de todo tipo. Nos recuerdan una, hace cerca de diez años, en la que se organizó una actividad en favor de la apostasía. La idea era dar información a las personas que estuviesen interesadas en los pasos a seguir para esta renuncia a la fe religiosa. Sin embargo, a pesar de que las redes sociales no estaban tan presentes en la vida cotidiana como ahora y que había también reticencias sociales hacia estos temas, lograron que se acercase al local mucha gente. Fue todo un éxito: “es un orgullo formar parte de un colectivo que está abierto a cuestionar ciertas construcciones sociales”, nos cuentan.

Foto: Alisa Guerrero

Recuperar la soberanía alimentaria” mediante un “consumo consciente” es, probablemente, el fin último que han perseguido desde siempre quienes integran l’Arcu la Vieya. Las dinámicas consumistas del capitalismo contemporáneo nos incitan continuamente a consumir, hasta el punto de que se ha convertido en un fin en sí mismo. Por esta razón, la gente del Arcu defiende un consumo que sea algo más que consumo: un modo de vida alternativo.

Consumo consciente, comercio local y de cercanía, autogestión, soberanía alimentaria, ecologismo… Todas estas ideas gozan de una gran actualidad y simpatía por la población general. No obstante, quienes fundaron el Arcu fueron pioneras en proponerlas, y ahora ven cómo se ha empezado a blanquear todo lo referente a “lo ecológico”. “Que algo sea etiquetado como ‘ecológico’ no quiere decir que no haya sido tratado con fertilizantes”. Este fenómeno, que algunos llaman “greenwashing” o “ecoblanqueo”, es la etiqueta con la que se presenta el capitalismo bajo la forma del ecologismo. Un ecologismo, no obstante, inauténtico: fomentar los productos de cercanía, “de kilómetro cero”, favorecer la fauna auxiliar de tu huerta para conocerla mejor, construyendo una relación diferente con los cultivos y los animales… En definitiva, “lo ecológico es más que un sello”.

Foto: Alisa Guerrero
Foto: Alisa Guerrero

Este modelo alternativo de comercio y consumo se hace posible gracias a quienes integran el Arcu y a todas las personas que, con sus turnos de trabajo voluntario, sacan adelante la tienda de productos ecológicos y de cercanía que mantienen día tras día. Lejos de ser un negocio para lucrarse, los pequeños márgenes de beneficio que produce la tienda están siempre orientados al proyecto mismo y garantizar su continuidad. Además, como bien señalan en su propia web, también han abierto la posibilidad de contribuir con una colaboración económica anual, de manera que la precariedad no sea un lastre para el futuro del proyecto.

Foto: Alisa Guerrero

Por tanto, l’Arcu la Vieya es más que una tienda: es un local social, un lugar de reunión autogestionado y asambleario, con un claro compromiso feminista, antifascista y antirracista, además de ser intergeneracional. El objetivo primordial se centra en generar espacios de reunión para los diferentes colectivos que lo necesiten, así como fomentar actividades culturales, presentaciones de libros y talleres sobre temas diversos: desde feminismos hasta alimentación y producción agrícola, además de otros muchos temas, y siempre intentando “dar voz a quienes están siempre silenciadas”. Esto último hace referencia a las trabajadoras sexuales, hacia quienes ya mostraron su solidaridad con la presentación del sindicato OTRAS (Organización de Trabajadoras Sexuales) en el Arcu, como ya contamos en Nortes. En este tema, lo tienen claro: “dentro del Arcu hay gente muy heterogénea, con diferentes puntos de vista. Queremos ser un espacio que dé cabida a las voces silenciadas, y nosotras no vamos a callar las voces de las trabajadoras sexuales”.

Foto: Alisa Guerrero

L’Arcu la Vieya es uno de tantos proyectos sociales que se han ido gestando en los últimos años tanto en Asturies como en el resto del Estado. El Arcu forma parte de toda una red colaborativa, donde se encuentran proyectos ya conocidos como Local Cambalache (que proporciona los libros que están disponibles en el Arcu), La Libre Paisaneta, Soldepaz Pachakuti, La Llegra o Asturies ConBici, entre otros muchos. Además de esto, la gente del Arcu nos han contado que actualmente se está creando una red asociativa de diferentes asociaciones y centros sociales de Asturies, con dos objetivos principales: la gestión de las situaciones de violencia machista y repensar el papel de los hombres en estas cuestiones. Con los feminismos, se ha puesto encima de la mesa en diversos colectivos y movimientos sociales la necesidad de gestionar las violencias machistas desde esos mismos espacios, construyendo aprendizajes colectivos para no tener que recurrir de antemano a medidas judiciales. De este modo, se pretende tomar la responsabilidad y avanzar en la autogestión de los conflictos que se dan en los espacios asociativos.

Foto: Alisa Guerrero
Foto: Alisa Guerrero

Con l’Arcu la Vieya, el tejido asociativo está garantizado. De cara al futuro más inmediato, a pesar de las consecuencias tanto vitales como económicas que ha dejado la pandemia, en el Arcu tienen fuerza de sobra para continuar con más actividades culturales y folixas varias: talleres de danza, mercadillos de artesanía senegalesa, espichas y una folixa en apoyo al Arcu en el Centro Social Autogestionado L’Apiaderu son solo algunas de las actividades que ya tienen preparadas. Con todo esto, ha quedado en evidencia que l’Arcu la Vieya es más que una tienda: es un modo alternativo de vivir, de saber quiénes somos y tomar conciencia de nuestro día a día. Un espacio desde el que construir comunidad y solidaridad mutua.

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