“Muchos profesores se han dado cuenta de que hay que llevar la filosofía a la calle”

Soledad García Ferrer es la presidenta de la Sociedad Asturiana de Filosofía, asociación que acaba de organizar su anual escuela de verano en el pequeño pueblo de Villapedre.

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en Filosofía por la Universidá d'Uviéu. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.

Soledad García Ferrer es Licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y en Filología Alemana por la Universidad Complutense de Madrid. Además, es Doctora en Filosofía por esa última Universidad, con la que continúa vinculada como investigadora. También ha sido profesora de enseñanza secundaria en Madrid hasta 2007, año en que finalmente vino a Asturias para continuar con su profesión. Es experta en la filosofía de Kant, así como en los ámbitos de metafísica, filosofía política y literatura. Actualmente, es presidenta de la Sociedad Asturiana de Filosofía, cargo que ocupa desde 2019, y desde el que ha impulsado diversos proyectos que pretenden llevar la filosofía al mundo, más allá de las aulas. Durante estos días, la SAF ha organizado en Villapedre (Navia) unas jornadas veraniegas con la EVA, la Escuela de Verano de Asturias. En su tercera edición, titulada ‘Publicidad, periodismo y política de las pasiones’, esta escuela sirve de ejemplo práctico del “uso público de la razón”, parafraseando a Immanuel Kant.

Soledad García Ferrer. Foto: David Aguilar Sánchez

Durante estos días, en Villapedre se está celebrando una nueva edición de la EVA, la Escuela de Verano de Asturias. ¿En qué consisten estas jornadas?

Es una escuela de verano en que tratamos temas filosóficos, con la pretensión de llevar la filosofía más allá de las aulas, hacia el mundo. Empezó en 2020, en año de pandemia, y no la hemos interrumpido. Al principio, con mascarilla, y ahora ya sin ella, está desarrollándose con éxito. La idea original surgió de Roberto Menéndez, que es el secretario de la SAF y el principal organizador de esta escuela. Estamos muy contentos con estos tres años, ha habido mucha gente. Al principio, comenzamos siendo sobre treinta personas, teníamos que guardar las distancias de seguridad… Pero este año ya somos en torno a cincuenta personas, e incluso hemos decidido hacer doble jornada, de mañana y de tarde, añadiendo también un día más, pasando de los tres días a los cuatro. El público está encantado, y el pueblo, Villapedre, ha tenido muy buena acogida desde el primer año.

Un momento de la Escuela de Verano de Asturias. Foto: David Aguilar Sánchez

¿Cómo planteáis las jornadas?

Se trata de que cada año el curso lo organicen un profesor y una profesora, y que uno sea del ámbito de educación secundaria y que el otro sea del ámbito universitario. El primer año lo organizamos Maximiliano Hernández Marcos y yo. El curso pasado, lo organizaron Noelia Bueno y José Lasaga, y este año, que nos falló una persona en la organización, les ha tocado finalmente a Roberto Fernández junto con César Rendueles. La duración del curso suele ser de tres días, aunque ha habido tanto éxito que este año hemos decidido ampliarlo a cuatro. Por las mañanas, los profesores organizadores plantean un ciclo de charlas sobre una cuestión, y por las tardes, se realizan talleres, diálogos, cafés filosóficos y otras actividades similares. Este año nos hemos centrado en ‘Publicidad, periodismo y política de las pasiones’.

Público de la EVA. Foto: David Aguilar Sánchez

¿Cómo valoráis el programa de la EVA?

Tenemos un título común a todas las ediciones, que es ‘Genealogías del alter-ego’. Cada año, se le da una modulación. El primer año, hablamos de los movimientos que habían estado en la génesis de subjetividad moderna. Yo hablé del romanticismo desde el arte y la literatura, y Maximiliano habló de los socialismos utópicos y de otros movimientos sociales y jurídicos que supusieron un cambio en la mentalidad moderna. El año pasado, la profesora Noelia Bueno habló del sufrimiento y del uso social de la culpabilidad, y Lasaga dio una conferencia sobre Ortega y Gasset en relación con estos temas. Este año, lo hemos planteado de una manera más social y cultural, como bien indica su título: ‘Publicidad, periodismo y política de las pasiones’.

Soledad García Ferrer. Foto: David Aguilar Sánchez

Eres presidenta de la Sociedad Asturiana de Filosofía desde 2019. ¿Qué proyectos destacarías de este curso que acaba de finalizar?

Hemos tenido muchas novedades, como la de Filopueblos, una iniciativa que surgió de la última asamblea de la SAF. Filopueblos es un proyecto que busca llevar la filosofía al mundo rural, a aquellos lugares a los que no suele llegar ni la filosofía ni la cultura. Además, también organizamos círculos de lectura, y este curso pasado hemos inaugurado un grupo de psicólogos, psiquiatras y filósofos para discutir textos de las tres disciplinas en común. Nos reunimos una vez a la semana en Gijón, y estamos muy contentos, porque hay muchos psicólogos y psiquiatras que creen que la filosofía es muy importante para sus disciplinas, y nosotros pensamos lo mismo de ellos. Este año también hemos dado un taller de escritura filosófica, que está dirigido a profesorado de enseñanza media y estudiantes, donde hemos producido textos desde los diferentes estilos de la escritura filosófica. Estoy muy contenta con las actividades de este curso, donde hemos discutido muchas cosas y también hemos producido mucha filosofía.

“La filosofía pone en relación la razón con los fines esenciales de la humanidad”

Además, este curso habéis estado movilizando al profesorado de filosofía con relación a la nueva legislación educativa, la LOMLOE.

Nos hemos organizado para intentar intervenir en el currículo de la LOMLOE. Creamos un grupo de trabajo que redactó un manifiesto en defensa de la filosofía el pasado mes de noviembre, con demandas y propuestas para la nueva legislación en materia de Filosofía. Este grupo de trabajo también se reunió con los grupos políticos representados en la Junta General del Principado que accedieron a ello. Hemos tenido repercusión y no estamos en absoluto disgustados, sino todo lo contrario. Seguimos con ánimo para seguir luchando.

Soledad García Ferrer. Foto: David Aguilar Sánchez

¿Qué ha significado llevar la filosofía más allá de las aulas?

Es una labor muy importante. Tanto en el ámbito universitario como el de la enseñanza secundaria, las cosas están muy mediatizadas por reglas y objetivos que cumplir. Pero practicar la filosofía es totalmente distinto de estas dinámicas, y el profesorado se da cuenta de la importancia que tiene. Hay muchísimos profesores que se han dado cuenta de que hay que llevar la filosofía a la calle. Además, mucha gente que se dedica a otras profesiones decide comenzar sus estudios de filosofía, y encuentran en la SAF una asociación en la que pueden dar continuidad a sus inquietudes filosóficas. Y todo ello sin ninguna repercusión económica, académica o curricular, sino por el simple placer de reunirse a discutir cuestiones de filosofía.

“En la EVA estamos haciendo un uso público de la razón”

Eres experta en Kant, uno de los referentes de la Ilustración. En relación con los problemas que se plantean en esta EVA, ¿cómo relacionarías la filosofía de Kant con el periodismo, la publicidad y las pasiones?

Hay una relación general que tiene que ver con el uso de la filosofía en sentido mundano, es decir, poner en relación la razón con los fines esenciales de la humanidad, en contraposición con la filosofía en sentido académico. Es decir, en la EVA tratamos de sacar la filosofía al mundo, a la sociedad. Vamos a un pueblo como Villapedre, el público asiste, debate y expone sus argumentos. Además, los temas que discutimos en el curso de este año, como la opinión pública o la manipulación mediática, tiene que ver con lo que Kant llamaba el “uso público de la razón”: sapere aude, atrévete a pensar por ti mismo, permitiendo que el pensamiento propio se desarrolle en la discusión. Al contrario que con el uso privado, con el uso público de la razón no sabes a quién te estás dirigiendo, porque te diriges a la humanidad en su conjunto, y no a nadie en particular. Nosotros, en la EVA, en la medida de nuestras posibilidades, estamos haciendo un uso público de la razón, generando un foro de discusión donde se está practicando lo que Kant decía. Según el filósofo alemán, era la única manera de que el público se ilustrara y se cultivara en el camino de la razón, no solo en un sentido científico o cognoscitivo, sino político, social y mundano.

Soledad García Ferrer. Foto: David Aguilar Sánchez

¿Qué libro recomendarías a alguien que quisiera iniciarse en la filosofía?

Recomendaría La regla del juego, de José Luis Pardo. Puede parecer que sea un libro muy grande y denso, pero es muy asequible y lo explica todo muy bien. Comienza con cuestiones que parece que no tienen que ver con uno mismo, pero lo termina llevando a otros ámbitos, como la pedagogía, el cine, la música o acontecimientos políticos, y finalmente todas las piezas encajan.

¿Qué película recomendarías que suscite reflexión?

Esto es más difícil de decidir, porque el cine, normalmente, se centra en un tema particular, y la filosofía abarca todos los temas. Pero diría Matar a un ruiseñor, donde se plantean problemas como la justicia, lo privado y lo público o la igualdad social, y nadie que la vea puede quedarse indiferente ante estos temas.

¿Y una canción?

Esta es más fácil: Imagine, de John Lennon. Eso es la filosofía.

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