Luces y sombras de la biomasa en Asturias

La biomasa permite obtener energía térmica a partir de recursos renovables y con pocas emisiones contaminantes, aunque su poder energético es escaso

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Hace apenas cinco años, casi el 70% de la energía consumida en Asturias provenía del carbón, según datos de la Red Eléctrica Española. En 2020, siguiendo la información del mismo organismo, ese porcentaje había bajado hasta el 56,3%, siendo que por entonces ya un tercio de la energía utilizada en Asturias provenía de fuentes renovables: un 16,4% de la energía hidráulica, un 12,4% de la eólica y un porcentaje ínfimo de otras energías limpias, como la solar o la biomasa. En pleno proceso de descarbonización, y con el horizonte del objetivo europeo de reducir en un 55% para 2030 las emisiones de gases contaminantes, los grandes proyectos eólicos y el aprovechamiento de las centrales hidroeléctricas están protagonizando la transición energética en Asturias. Pero otras renovables como la biomasa, pese a su menor poder energético, también pueden contribuir a la descarbonización, a la creación de empleos verdes y a la dinamización de zonas deprimidas.

El proceso de energía a través de biomasa es muy sencillo. Lo explica José Manuel Lago, encargado de temas forestales de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies: “La biomasa es la quema de productos vegetales para producir energía eléctrica. En vez de quemar carbón, se quema madera: restos de podas, ramas, cortezas y lo que no se aprovecha de la madera. Tiene menos poder calorífico que el carbón, pero también tiene menos emisiones y es un recurso renovable”.

El último Inventario Forestal Nacional, publicado en 2013, revela que el 73 por ciento de la superficie asturiana -más de un millón de hectáreas- corresponde a uso forestal, muy por encima del 55 por ciento de media estatal. Juan Carlos Aguilera, actual Director General de Industria del Principado, y previamente gerente de la Fundación Asturiana de la Energía, estimaba en 2020 que la comunidad podría ser capaz de generar 450.000 toneladas de biomasa forestal al año.

El interés por la biomasa en Asturias ha ido creciendo progresivamente. En 2019 funcionaban tres plantas de biomasa en Asturias, y otras 7 estaban en trámite para conseguir la autorización. De los 0,02 Kw per cápita de potencia de energía de biomasa instalados en Asturias en 2008, según datos del Observatorio de la Biomasa, una década después esa cifra ascendió hasta los 0,22.

En estos años se han presentado nuevos proyectos, y en diciembre de 2021 Hunosa puso en marcha el Polo de la Biomasa en Asturias, que aglutina a 30 empresas y organismos con el objetivo de ser “catalizador de las sinergias y elemento tractor del crecimiento del sector, hasta ahora atomizado y poco desarrollado en la zona central del Principado”. Y los resultados ya empiezan a hacerse notar. Hace apenas dos semanas sabíamos que los Presupuestos Generales del Estado invertirán 1,7 millones de euros en la la transformación de la central térmica de La Pereda (Mieres) en una instalación de biomasa.

Central Térmica de La Pereda (Mieres) FOTO: Iván G. Fernández

Especies autóctonas y consumo en cercanía

La producción de energía de biomasa tiene también sus límites e inconvenientes, sobre todo una vez que se traspasa cierto umbral de explotación. Como ejemplo de esto cita Lago el proyecto de central de biomasa en La Zalia, en Gijón, que prevé tener un consumo anual de biomasa de 518.229,98 toneladas, una cantidad mucho más elevada de la que podría generar Asturias. “Si hay que importar esa materia prima, los costes medioambientales son muchos”, explica Lago, de modo que la energía empleada en transportar esa materia prima podría superar a la generada con su combustión.

Plantación de eucaliptos en Asturias. Foto: Ence.

“Lo ideal”, prosigue Lago, “es que se quemen los restos de la poda, no hacer bosques energéticos para convertirlos en biomasa. Tampoco que se talen bosques autóctonos para plantar eucaliptos, acacias u olmos y usarlos como biomasa”. Según datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales en 2018 se aprovecharon cerca de un millón y medio de metros cúbicos de madera, de los cuales el 60% correspondían a eucalipto.

Por todo ello, Lago defiende una producción de energía de biomasa a partir de los restos de podas de especies autóctonas de las cercanías de la central, así como que el uso de esa energía se destine a los municipios más próximos.

Plantas de biomasa en comarcas mineras

Degaña, en el suroccidente asturiano, es uno de los concejos más golpeados por la despoblación y por las consecuencias del cierre de la minería. A principios de 2019, y con el objetivo de revertir la situación y volver a dinamizar la comarca, los dos concejales del Partido Comunista de los Pueblos de España en Degaña propusieron convertir las antiguas instalaciones las minas propiedad de Victorino Alonso en una planta de biomasa de 25 Mw.

“En vista del cierre de la minería, lo que nosotros planteamos era que había que aprovechar algunos de los recursos que tienen estas zonas mineras”, explica Saúl Fernández, uno de los ediles de la formación comunista, “pero de forma ecológica y sostenible. Y lo planteamos com una posibilidad no solo para Degaña, sino para el suroccidente asturiano y para las cuencas mineras”.

Un castillete minero en desuso en Mieres FOTO: David Aguilar Sánchez

Tal y como cuenta Fernández, y basándose en los estudios que llevaron a cabo para articular la propuesta, “la planta de biomasa podría generar energía sostenible bajo una práctica regulada de explotación. Un estudio concluyó que se podían conseguir 200.000 toneladas anuales de los montes de toda la zona cortando menos de una tonelada por hectárea. También contemplábamos el aprovechamiento de maderas muertas y de poca, así como la creación de cultivos intensivos”.

Y es que este proyecto propone utilizar el terreno que ocupaba la mina a cielo abierto para una explotación que contribuya a la vez a la restauración del suelo. ¿Y qué especies podrían ocupar esa zona? “Serían árboles de rápido crecimiento y de explotación eficiente, y mejor que sean especies autóctonas”, responde Fernández, “podría ser abedul, o algún tipo de chopo”. De momento, en esa zona hay otro proyecto para instalar un gran parque eólico.

Respecto al empleo, sus cálculos estiman que podría crearse un puesto de trabajo por cada megavatio que produjese la planta. A 25 megavatios serían 25 trabajadores. “Y luego el empleo asociado a la explotación de los montes”, recuerda Fernández, “que podría ser de unas 200 personas”.

Una producción energética de 25 megavatios, defiende el edil, “no es ninguna tontería: la térmica de La Pereda tiene 50. Te permite asociar una industria a esa planta y una gran capacidad de gestión. Esa energía podría aportar un respaldo muy importante frente a otras energías que fluctúan más. Permitiría regular la energía que se puede suministrar en cada instante si, por ejemplo, los eólicos y los paneles no funcionan”.

Pese a todo ello, Fernández reconoce que las negociaciones para la apertura de la planta están detenidas. “Realmente, desde el verano de 2020 no hay nada”, lamenta, y acusa a las administraciones regionales y nacionales de “no dar respuesta y no cumplir con los pasos acordados. Hay un silencio absoluto”. Esto le lleva a pensar que, pese a todas las buenas palabras del Principado y del Ministerio de Transición Ecológica, ambas instituciones “descartan el proyecto. Se habla de la transición energética, pero lo que estamos viendo son pelotazos especulativos y una apuesta por el gas”.

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6 COMENTARIOS

  1. Muy buenas tardes, he leído vuestras opiniones y son muy buenas, puesto que en Asturias como en el resto de el país tenemos mucha masa forestal que poniendo a pie de obra molinos que transforman y reduzcan a esta en un volumen fácil de transportar, evitaríamos los grandes incendios y por qué no hacer crecer la plantación correspondiente para el futuro y también como no presente.

  2. Esta claro que el futuro puede ser eolico y solar, pero hay un problemas en las horas que no hay producción, mientras no se resuelva el almacenamiento. La biomasa es una opción mas para completar el mix energetico, siempre que se realice con aprovechamiento con los restos forestales que aquí se producen.

  3. Lago, aprendí a leer de pequeño…lo que dices y recalcas está clarísimo: eres partidario de las centrales térmicas de biomasa. Las condiciones que pones no palían en nada la consecuencia principal de tal sistema: la generación de CO2.
    Que lo defienda un concejal de Degaña, en unas circunstancias concretas, lo puedo entender pero no compartir. Yo puedo sugerir varias alternativas diferentes y limpias.
    Vivo en Gradura-Teverga en unas condiciones climáticas similares a las de Degaña. Pago cero Euros por la energía eléctrica que consumo. Compenso todo el consumo con lo que mis 9 paneles solares fotovoltaicos pruducen y cedo a la red. Tengo, además un panel térmico que me proporciona agua caliente. ¿El Ayto de Degaña no podría promover entre los vecinos algo? ¿No podría tomar la iniciativa y promocionar la instalación de paneles colectivos para todos los vecinos que les permitan la suficiencia y autonomía energética?
    El CO2 está causando un daño irreversible al planeta, no se si soy ecologista o simplemente un humano consciente pero sostengo: CO2 ni un gramo más, todos los gramos menos.

  4. Anselmo, si lees con detalle lo que digo te darás cuenta que no digo lo que tu piensas que digo. Las centrales térmicas de biomasa ni deben estar abastecidas con cultivos energéticos ni con materia prima importada desde largas distancias. Tienen que ser alimentadas únicamente con los subproductos del aprovechamiento forestal del entorno (podas, restos de cortas, limpiezas, etc.), que en cualquier caso serían residuos. Todo lo que no sea eso no es una buena opción. El autoconsumo de biomasa en la chimenea o la cocina de leña de casa tampoco es verde ni sostenible si para alimentarla talas un árbol de cualquier manera, en cambio si recoges las leñas muertas o aprovechas los restos de una tala sostenible si.

  5. Quemar biomasa produce el mismo CO2 que quemar carbón para la misma cantidad de energía.
    https://static.wixstatic.com/media/11c77a_121b0506ec6445059837077d3ab55182~mv2.jpg
    La planta Drax inglesa, de biomasa, es la tercera térmica más contaminante de Europa. La biomasa para lo que sirve es para fertilizar el suelo, ese es su mejor uso.
    Desde el punto de vista ecologista hay que estar loco para hacer semejante propuesta. Es cierto que la regeneración de los vegetales absorve CO2 pero le da igual el producido por la quema de biomasa que el procedente del carbón.
    Ninguna quema es la solución. La solar y eólica puede serlo cuando se desarrollen acumuladores, no de plomo, que permitan el uso nocturno o sin viento. Las investigaciones prometen, incluso la que está en marcha en España sobre acumuladores de calor solar, entre 1200º y 2400º C que permitirian, por ejemplo, enfocar ese calor a los paneles para que sigan generando electricidad por la noche. En España hay un proyecto falto de financiación, en EEUU 20. Recíclate y descarbonízate Lago…

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