¡Gaspar Vive!

"Por la memoria de Gaspar" busca que el cura guerrilero sea reconocido por el Principado y su figura perdure en el imaginario asturiano.

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Vicente Bernaldo de Quirós
Vicente Bernaldo de Quirós
Es periodista jubilado.

“Gaspar vive”. Así reza la pancarta que encabeza los actos conmemorativos para recordar la figura de Gaspar García Laviana, el sacerdote de la cuenca del Nalón que fue guerrillero en Nicaragua y fue asesinado en una emboscada en 1978, poco antes de que los sandinistas derribaran al dictador Anastasio Somoza. Y yo no tengo muy claro que viva en la memoria de todos los asturianos, porque el recuerdo es frágil y ya han pasado más de 40 años de aquel suceso que conmocionó a Asturias cuando se supo que el ‘comandante Martín’ (que era su nombre de guerra) había caído en combate.

Sin embargo, un grupo de asturianos han vuelto a la carga para que la figura de García Laviana no se olvide y tenga el reconocimiento que se merece. El martes, en la Casa de la Cultura de El Entrego, que lleva el nombre del cura guerrillero, se recordó a Gaspar con motivo del aniversario de su nacimiento. Y ese es el punto de partida para lograr que tanto los ayuntamientos donde nació y vivió (San Martín del Rey Aurelio y Langreo), el Gobierno asturiano y la Iglesia de su país le honren como se merece.

La historia de Gaspar García Laviana ya le marca el sendero que más tarde siguió, puesto que en Madrid trabajó en una carpintería y en la orden a la que pertenecía ya había sacerdotes que se vinculaban a la lucha por la democracia en España. Pidió ser misionero en Nicaragua y hasta allí voló con la ilusión de seguir la estela de muchos curas que habían empujado a los demás hacia la fe y la liberación, pero se encontró con un país absolutamente destrozado por la ambición de los somocistas y el hambre de sus campesinos. Y aquello turbó su espíritu.

Con la ingenuidad de los más idealistas, García Laviana trató de convencer al dictador de que repartiera las ayudas recibidas de la comunidad internacional tras el terremoto de Managua de 1972, pero Tacho Somoza se rio de él y lo despreció. Y esa situación cambió por completo la vida del cura asturiano. Se implicó en la insurrección armada y se alisto en las filas sandinistas, después de que un jefe policial de la localidad donde tenía su parroquia le amenazó de muerte por irrumpir en un prostíbulo y liberar a las niñas que allí estaban para servir sexualmente a los somocistas.

Homenaje a Gaspar este martes

La muerte en combate ensanchó la popularidad de Gaspar García Laviana y tanto en su país natal como en Nicaragua se le dedicaron calles y se rindieron homenajes a quien fuera el misionero que cambió el misal por el fusil. Pero de aquello ya han pasado muchos años y el olvido (sobre todo en Asturias porque en su país de adopción le siguen venerando) hizo mella, a pesar de que hay sendas, avenidas y edificios que llevan el nombre del héroe que nació en Les Roces.

Esa situación es la que quieren revertir los integrantes de la asociación ‘Por la memoria de Gaspar’, que junto a otras organizaciones que tratan de recordar su figura ha organizado una serie de actos tendentes a mantener viva la memoria del guerrillero, sin olvidar su condición de sacerdote comprometido con los más pobres. Desde la fecha de su nacimiento (8 de noviembre de 1941), hasta la de su muerte (11 de diciembre de 1978) se conmemorarán las efemérides más significativas de su trayectoria. El martes, fue en El Entrego y el próximo mes, en Tuilla, localidad donde vivió muchos años y en la que aún vive su hermana Marisa, con la que se carteaba desde Nicaragua y a la que anunció que “cuando venzamos, me iré a descansar a Asturias y luego me iré a otro país”, posiblemente para seguir la liberación de sus pueblos.

Gaspar García Laviana

Los promotores de la lucha contra el olvido de Gaspar quieren que las nuevas generaciones recuerden al que fuera un sacerdote que contribuyó a la mejora de las condiciones de vida de los más necesitados y por eso tratarán de que en los institutos y en los centros de enseñanza sepan de quien se está hablando. Y tratarán también de que el ayuntamiento de San Martín del Rey Aurelio le declare hijo predilecto, que el de Langreo le nombre hijo adoptivo y el Gobierno asturiano le honre con una medalla o una declaración institucional. Todo para que Gaspar García Laviana siga en la memoria de sus paisanos.

La exaltación de la figura del guerrillero muerto en combate no se limita a su condición de cura y sandinista, sino también a su calidad como poeta que cantó a lo más bajo del escalafón social, las prostitutas que servían de reposo de los soldados y policías del régimen (“catorce añitos de edad, dos de puta, cara joven, rasgos viejos, piel lozana, ojos muertos”)  o a los campesinos a los que perseguía el hambre y la injusticia (“sentí en mi carne tu pobreza como látigo de fuego”). Para que la vida del cura nacido en el corazón de la cuenca minera del Nalón siga vivo, como subraya la pancarta que preside todos los actos en su memoria.

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