La secta de la ayahuasca solo existía en la imaginación de la Policía: Se archiva la causa por la macrorredada de Tuilla

Medio centenar de agentes y varias horas de registro no consiguieron ninguna prueba y el Juzgado de Instrucción nº3 de Langreo ha sobreseído la causa

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

La Policía Nacional aseguró que había empleado “varias semanas de investigación” para preparar el golpe. La operación la dirigió la Unidad Central de Estupefacientes, en Madrid, y desde la capital de España vinieron los policías que participaron en ella. Era viernes, 30 de septiembre de 2022, y, cuando ya había oscurecido, en torno a medio centenar de agentes con casco, escudos y arietes de mano, irrumpieron en una vivienda privada en Tuilla (Langreo) para desbaratar a una supuesta secta en la que se estaban consumiendo ayahuasca y otras drogas. El registro duró varias horas, y los agentes filtraron a la prensa la identidad de la propietaria de la vivienda, exedil langreana y profesora en un instituto de la localidad.

Ahora, un auto del Juzgado de Instrucción nº3 de Langreo, al que NORTES ha tenido acceso en primicia, dictó hace pocos días el “sobreseimiento provisional y archivo de la causa al no constar la existencia de indicios racionales de la comisión del delito contra la salud pública”. Distintos especialistas consultados por este periódico, así como Óscar Palet Santandreu, abogado de los acusados, ya predijeron hace meses que este sería el desenlace de la macroperación.

Incluso la propia Policía Nacional reconocía en el atestado que las sustancias requisadas en el registro (yopo y ayahuasca) no son ilegales ni están sometidas a fiscalización alguna en España. Sin embargo, eludió citar este detalle en su comunicado de prensa.

Eso mismo recoge el auto judicial, aludiendo al análisis toxicológico elaborado por la Policía: “No expresa riqueza de las muestras, con lo que difícilmente se puede sostener el encaje de los hechos en el tipo del artículo 361 o 362 CP”. De hecho, en el informe del Laboratorio de Estupefacientes las únicas sustancias ilegales que aparecen son 3,3 gramos de hachís y 1,61 gramos de marihuana.

La única causa abierta como resultado de la intervención policial era esta contra Axel Rudin, un ciudadano sueco al que la policía acusa de ser el chamán de una secta que celebra rituales con drogas, por tenencia de sustancias ilegales. Rudin, que reside habitualmente en Venezuela, lleva desde septiembre retenido en España, con el pasaporte retirado y teniendo que firmar en el juzgado una vez al mes.

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