Fiestes Populares: libertad de expresión y solidaridad ciudadana

El colectivo social hizo honor a la tradición solidaria de San Mateo denunciando el genocidio en la franja de Gaza.

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Rafa Cofiño
Rafa Cofiño
Es médico de familia y diputado de Sumar.

Tal parece que sea necesario seguir explicando, en 2026, qué es y qué no es la libertad de expresión. La libertad de expresión es un derecho protegido por la Constitución Española y, por tanto, aplica en cualquier situación o contexto, independientemente de cuán incómoda resulte el mensaje a quienes detenten el poder de sancionar. Así lo manifiesta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que ha establecido en jurisprudencia reiterada que la libertad de expresión protege no sólo las ideas recibidas de modo favorable, o las inofensivas, sino las que ofenden, molestan o inquietan. Y eso es lo que ha sucedido en Oviedo con motivo de las proyecciones realizadas desde las casetas de Fiestes Populares durante las fiestas de San Mateo de 2025. En esas proyecciones se mostraron mensajes críticos con el modelo festivo impulsado por el Gobierno del Partido Popular, así como imágenes de apoyo al pueblo palestino y repulsa de los dirigentes que dieron la orden de bombardear a población civil indefensa. Este gesto de solidaridad les ha acarreado sanciones económicas por parte del Ayuntamiento que alcanzan los 12.000 euros, y les han retirado la autorización para participar en futuras ediciones de las fiestas.

Vayamos por partes. A nadie que haya conocido mínimamente el San Mateo tradicional, el de toda la vida, se le puede escapar que el Gobierno del Partido Popular hizo y hace todo lo que está en su mano para despojarlas de su identidad y transformarlas en un mero evento al servicio de la patronal de la hostelería. De unas fiestas enraizadas en los movimientos sociales y vecinales, que recogían diferentes sensibilidades políticas y culturales, que dejaban espacio a la reivindicación y a la solidaridad, se ha pasado a un modelo de consumo sin vínculos con el tejido social ovetense que arrincona identidad popular y la esencia tradicional del San Mateo. Y, precisamente desde ese rincón festivo en el que resisten proyectos surgidos desde abajo, Fiestes Populares hizo honor a la tradición solidaria de San Mateo denunciando el genocidio en la franja de Gaza. Y, no nos engañemos, cabe sospechar que este ejercicio de solidaridad con la población civil palestina, indefensa y desangrada a diario por uno de los ejércitos más poderosos del mundo, fue el detonante de las sanciones que afronta el colectivo Fiestes Populares.

A nadie que haya conocido mínimamente el San Mateo tradicional, el de toda la vida, se le puede escapar que el Gobierno del Partido Popular hizo y hace todo lo que está en su mano para despojarlas de su identidad y transformarlas en un mero evento al servicio de la patronal de la hostelería

Y es que a lo largo y ancho del país y de toda Europa hemos visto a diversas autoridades sancionar y reprimir las amplísimas movilizaciones de solidaridad con la sociedad civil palestina; de hecho, la plataforma “Defender a quien Defiende” documentó que más de una cuarta parte de las vulneraciones del derecho a la protesta en el Estado durante 2025 sucedieron durante movilizaciones de solidaridad con Palestina. Así, la sanción del ayuntamiento de Oviedo, al margen de argumentos administrativos, se podría inscribir en un movimiento político de mayor calado, que contrasta con la opinión mayoritaria de la sociedad civil, horrorizada por las matanzas de población civil literal e indiscutiblemente indefensa. Por cierto, merece la pena hacer un inciso: el uso de términos como “genocidio” no se trata de un exceso verbal, sino que forma parte de descripciones empleadas en el contexto jurídico internacional: el procedimiento abierto por la Corte Internacional de Justicia a instancias de Sudáfrica emplea el calificativo de “genocidio”, término que también emplea la Comisión de Investigación sobre los territorios palestinos ocupados. Igualmente, la Corte Penal Internacional emitió en noviembre de 2024 una orden de arresto contra Benjamin Netanyahu y Yoav Galant, bajo acusaciones de “crímenes de guerra” y “crímenes de lesa humanidad”, incluyendo el uso del “hambre” como método de guerra.

Así, Fiestes Populares se hizo eco de un clamor internacional en defensa de la solidaridad y contra la impunidad de un ataque contra población civil condenado por los principales organismos internacionales. Resulta difícil argumentar que esa manifestación de la libertad de expresión, en el espacio público de unas fiestas tradicionalmente vinculadas a la iniciativa popular, justifiquen la sanción, o la prohibición de volver a participar en San Mateo. Si algo une a la sociedad asturiana, al margen de colores políticos, es su oposición a un genocidio que acabó con la vida de decenas de miles de personas, incluyendo bombardeos a colegios o a personal sanitario. Denunciar la injusticia no es solo un ejercicio de libertad de expresión: es un acto de solidaridad ciudadana.

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