¿Comienza a cobrar sentido la ternura en la política? Quizá sea una expresión excesivamente ñoña, pero sin empatía es muy difícil la convivencia en la vida real.
La cronificación de esta forma de conciertos supone no destinar un dinero que podría utilizarse para redimensionar el sistema sanitario público de acuerdo con las necesidades de la población.
Tomar nota del camino que está abriendo AMA en este envejecido rincón es fundamental no solo para renovar el pensamiento feminista, sino también nuestra maltrecha izquierda.