Una comisión en el bolsillo de Barbón

Regresa de Madrid con aquello que ya tenía antes de partir, engolado de asturianismo y una corrección de fechas para que todo coincida con las elecciones autonómicas.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

La ronda ministerial de Adrián Barbón por los madriles ha concluido con la creación de una comisión interterritorial dedicada al control y fiscalización de las inversiones del Estado en el Principado, el compromiso de que el AVE y la variante de Pajares comenzará a funcionar con retraso en mayo de 2023 y la rebaja del peaje del Huerna en julio de este mismo año. Del vial de Jove, el soterramiento de la estación de Langreo o el Plan de Vías de Gijón poco o nada se nos ha dicho.

El discurso y los gestos a los que nos viene acostumbrando Adrián Barbón tampoco han servido para mejorar la imagen de un gobierno que trata de recomponer la agenda política asturiana tras el fracaso de la negociación del Estatuto. Regresa de Madrid con aquello que ya tenía antes de partir, engolado de asturianismo, eso sí, y una corrección de fechas para que todo coincida con las elecciones autonómicas. Me malicio que alguno tratará de impedir que Adrián Barbón corte una cinta en esas fechas, ni siquiera una para recogerse el pelo que no tiene, so pena de acabar incumpliendo con la ley electoral.

“Me malicio que alguno tratará de impedir que Adrián Barbón corte una cinta en esas fechas”

Algún senador socialista no acaba de comprender muy bien qué sentido ha tenido el berrinche del presidente asturiano. El cabreo y la decepción expresada semanas anteriores tras conocerse que la ejecución de las inversiones del Estado en Asturias estaba a la cola del resto de comunidades, solo por delante de Cataluña, podrían haber quedado acotadas a aquellas infraestructuras cuya ejecución no quedará resuelta en el plazo de un año. La jugada de Barbón deja en mal lugar al ministerio de Infraestructuras y Transportes, encabezado por Raquel Sánchez que, en su última visita a Langreo y Gijón, no quiso comprometerse a dar plazos de ningún tipo, tan sólo habló de meses, sin llegar a concretar cuántos, sobre el Plan de Vías, el soterramiento de Langreo o el vial de Jove. No está de más recordar que esta última infraestructura es esencial para potenciar el puerto de El Musel, una mega-infraestructura de orden estratégico en las conexiones marítimas europeas, conectada al resto del territorio por caleyas.

La reunión no ha podido ser más decepcionante. Y en el fondo, lo que demuestra esta estrategia es una comunicación mal planteada desde el principio por parte de sus asesores. Un veterano socialista asturiano bregado en estos asuntos me confesaba ayer que estas reuniones suelen celebrarse a puerta cerrada, en la intimidad, y con toda la armería puesta encima de la mesa para que los acuerdos queden sellados con un pacto de sangre. La discreción suele ser más efectiva que cualquier otro gesto exhibicionista que, en el fondo, y tal y como está siendo la legislatura, impregnada por el vértigo de la incertidumbre, no sirven ni comunican nada. O sí. No sé ustedes pero con tanta palabrería, uno tiene la sensación de que Barbón salió de la ronda más comprometido, si no estrangulado, que la propia ministra. Eso sí, en el bolsillo de su chaqueta se transparentaba una comisión. Ya saben lo que decía Napoleón: “Si quieres solucionar un problema, nombra un responsable. Si quieres que el problema perdure, nombra una comisión”. Estaremos atentos.

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