“Las constituciones que no se reforman acaban saltando por los aires”

El apasionado alegato del profesor Pérez Royo en defensa de la reforma constitucional llenó el Aula Magna de la Universidad ovetense.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Clase magistral del profesor Javier Pérez Royo en un Aula Magna llena hasta la bandera. Bajo el retrato del inquisidor Valdés Salas el catedrático de la Universidad de Sevilla realizó un apasionado alegato en favor de la reforma de la Constitución española, porque, según sus propias palabras, “las constituciones que no se reforman acaban saltando por los aires”. Fue lo que pasó con la Constitución de la Restauración alfonsina (1876) y lo que, advirtió, puede terminar pasando con esta. Para Pérez Royo en España existe una “aversión patológica a la reforma constitucional”, y señaló en cambio que la Constitución alemana lleva ya 62 modificaciones, algo a lo que se debería perder el miedo, pues es “una renovación de su legitimidad”. Sin embargo, en nuestro país “la reforma es imprescindible, pero imposible”. Una paradoja que quiso recalcar.

El acto, organizado por la asociación ovetense La Ciudadana, tenía como tema central la reciente crisis institucional a cuenta de la renovación del Tribunal Constitucional. Pérez Royo no escatimó en palabras, ni en críticas, al funcionamiento del alto tribunal, que ironizó, se ha confundido con “un balneario” por parte de algunos jueces. El catedrático de Derecho Constitucional planteó la necesidad de que la renovación de los magistrados sea automática, y no fruto de complejos pactos, y fue todavía más allá planteando la necesidad de acabar con el recurso de inconstitucionalidad. Para el jurista la alternativa debería ser que un TC actúe a partir de casos concretos y no de leyes, solo cuando haya pruebas fundadas de que se están vulnerando los derechos constitucionales. “Deberían ser actuaciones rápidas” dijo en referencia a recursos como el del PP contra la Ley del Aborto de Zapatero, que lleva más de una década congelado en el TC.

Javier Pérez Royo y Miguel Presno en el Aula Magna. Foto: David Aguilar Sánchez

Con respecto a los vínculos entre la derecha y el mundo judicial, Pérez Royo expuso que ya en la Segunda República el poder judicial fue un ariete del conservadurismo para frenar leyes progresistas. Para el profesor se trata de un fenómeno con raíces hondas en la historia española, muy determinado también por el origen de clase de la mayoría de quienes acceden a la carrera judicial.

Con respecto a la renovación del Consejo del Poder Judicial, tuvo palabras duras para Carlos Lesmes, al que definió como “aprendiz de brujo”. Para Pérez Royo su dimisión tuvo que ver con el temor a verse envuelto en la reciente crisis constitucional que enfrentó al TC con el Congreso de los Diputados.

Público asistente al acto. Foto: David Aguilar Sánchez.

Todavía bajo la conmoción de la intentona golpista en Brasil, Pérez Royo advirtió que la amenaza de un nuevo tipo de golpismo también existe en España, sobre todo si el PP pierde las elecciones. ¿Cómo podría ser? “El Ejército ya no es el instrumento del golpe de Estado” explicó el catedrático, inquieto por la deriva trumpista de la derecha española. Asimismo mostró su preocupación por un Rey muy escorado a las posiciones derechistas y que se extralimitó en su discurso del 6 de octubre de 2017, o más recientemente en la Pascua Militar, abogando de manera abierta por el incremento del presupuesto en Defensa.

¿Qué nos deparará el futuro? El profesor, que estuvo acompañado por su homólogo de la Universidad de Oviedo/Uviéu, Miguel Presno Linera, confesó que jamás se habría imaginado al TC interviniendo para frenar una votación en el Congreso de los Diputados y pronosticó que “tenemos unos años por delante complicados, tensos. No nos vamos a aburrir”.

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