La tía Lisa les pidió a los milicianos que la dejaran pasar por Peñaflor y ella siguió la ruta profunda de sus afectos desordenados a pesar de aquella guerra que no parecía que la afectara mucho
A través de la relación complicada con nuestros vecinos pude canalizar desde edad temprana una conciencia política bastante vaga y entender en qué lugar nos situábamos